sexta-feira, 7 de junho de 2013

PLANTAS DE MI PUEBLO - la valeriana (18)




    
        Comencemos diciendo que existen cerca de 200 especies de valeriana, siendo que la Valeriana officinalis o walichii es la más usada en medicamentos;  también se la conoce por valeriana de los pantanos.  Es una planta perenne de la familia  Valerianáceas, cuyo tallo puede alcanzar hasta 1,20m de altura, aunque las que yo conozco no pasan de 0,70cm. Recibe este nombre en honra a Publius Aurelius Valerianus (emperador de Roma entre 253/260) y Nathaniel  Wallichii (1786-1854) –este último, cirujano, botánico y pteridólogo dinamarqués; el epíteto officinalis que vemos en varias hierbas medicinales no quiere decir otra cosa si no que son plantas consideradas ‘oficiales’ para la salud. Las hojas de la valeriana, ovadas y radicales, son pinnadas en número considerable, con foliolos dentados en forma de corazón; las flores, producidas con denso corimbo terminal en primavera y verano, son muy pequeñas, de color rosa pálido o blancas, agrupadas en la parte superior de la hoja. Aparecen a nuestros ojos con 5 sépalos y los pétalos en forma de embudo, de 3 estambres y 5 lóbulos cada uno. Como todas sus ‘hermanas o primas’ (hinojo, diente de león, hierba cidrera, entre muchas otras), la valeriana es nativa de Europa  (excepto la cuenca mediterránea; aquí fue trasplantada) y de Asia Septentrional (> valeriana de la india), donde suele crecer en sotobosques, orillas de ríos y arroyos o corrientes de agua en general. Se adaptó muy bien a lugares húmedos de Castilla y León, entre muchos otros ‘hábitats’ de clima temperado, principalmente en florestas y márgenes de ríos de la península Ibérica. En Herrera crece abundantemente a lo largo del río Pisuerga; en Prádanos, en mi tiempo de niño, me gustaba verla en todos los arroyos, tanto en los prados como en los valles encajonados del monte, siguiendo el gusto de mi padre. 
        La valeriana viene siendo empleada como planta/hierba medicinal  desde la antigua Grecia ya en tiempos de Hipócrates (460-377 aC), médico y filósofo griego, considerado el padre de la Medicina – ¡según historiadores, este médico tendría sobrevivido a los 110 años! Pues bien, Hipócrates fue el primer sabio a describir las propiedades medicinales de la valeriana. También Galeno (129-217 dC), prominente médico [de cabecera, del imperador Marco Aurelio] y filósofo romano de origen griego, describe los efectos terapéuticos de la valeriana, sobre todo como remedio para combatir el insomnio, la ansiedad y el nerviosismo. Existen muchas leyendas sobre la valeriana, pero la más difundida es esta: en Suecia, era costumbre colocar flores de valeriana sobre las ropas de los novios para librarse de la envidia (¿?) de los elfos > raza mística, con apariencia humanoide, generalmente bellos y rubios –y seres mágicos ligados a la naturaleza. Aunque bajos y menos fuertes que los humanos eran, en realidad, más rápidos y habilidosos que estos… En el siglo XII fue usada como perfume a pesar de su olor dulce no muy agradable. En España existe un refrán que dice: si quieres ver a tu mujer saludable, dala raíz de valeriana. Posiblemente, ya en tiempos pasados los maridos sufrían con los efectos de la TPM de sus mujeres. Se la llama hierba de los gatos porque nuestros felinos domésticos la procuran para curarse de sus ataques nerviosos.
       Por otro lado, la parte más interesante de la planta está en la raíz cuyos órganos subterráneos, enteros o fragmentados,  se extienden al rizoma, raíces y tallos (aéreos y finos), de crecimiento horizontal que luego después originan nuevas plantas. Para efectos medicinales deben ser colocados a secar a temperaturas inferiores a 40ºC. Según la herbolaría europea, la valeriana seca por entero debe contener unos 5ml/kg de óleo esencial; cuando fragmentada, unos 3ml/kg y 0,17% de ácido valeriánico. Hoy existen descripciones de la valeriana indicando las características macro y microscópicas de su fármaco, pues  la Valeriana officinalis viene siendo usada como planta medicinal desde hace más de 2 mil años; los antiguos la usaban como diurética, analgésica y espasmolítica. Como anotamos arriba, Galeno la recomendaba contra el insomnio, la ansiedad y el nerviosismo psíquico. Galeno y Dioscórides en sus obras se refieren a la valeriana como ’phu’ > expresión  de asco debido a su olor desagradable. El nombre ‘valeriana’ comenzó o usarse en el siglo IX: piensase que venga del verbo latino ‘valere’ > estar saludable o fuerte; o como dijimos, en honra al emperador Valerianus. Galeno también la recomendaba en el tratamiento de epilepsia en niños y adultos. En pleno siglo XVI, el italiano Fabius Columna relató la propia cura de epilepsia a través de la raíz de valeriana en polvo – con ella consiguió controlar las crisis propias de la enfermedad.   
       En los siglos XVII/XVIII, la valeriana consiguió otro triunfo: fue considerada una planta de efectos espasmódicos y promotora del sueño. Más tarde (siglo XIX) se la consideró estimulante, porque causaba los mismos síntomas que se juzgaba conseguía debelar. Así, delante de esta contradicción cayó en descrédito. Sólo después de la 2ª Guerra Mundial recuperó el prestigio en el Reino Unido: los soldados ingleses aliviaban el estrés de los combates con la valeriana. Desde siempre, esta hierba estuvo ligada a una variedad enorme de problemas de salud: dolores de cabeza, náuseas, disturbios hepáticos, trastornos de las vías urinarias, infecciones vaginales por lavaduras, inflamaciones de garganta, y recomendada como emenagogo, antitranspirante, antídoto de venenos, analgésica y antigripal. También están asociadas tradicionalmente a la valeriana, propiedades digestivas, coadyuvante en estados espasmolíticos del músculo liso y en cólicos gastrointestinales de origen nervioso. Existen aún otras referencias a las propiedades de la valeriana como anti-helmíntica, diurética, diaforética y coadyuvante en la histeria, estimulante del apetito, y muchas otras…
       Se relatan en la literatura medicinal varios compuestos químicos de la Valeriana officinalis. Relacionados con el aceite esencial se enumeran 150 principios activos, entre los cuales se destacan el monoterpeno, el sesquiterpeno (valerianol) y algunos ácidos carboxílicos menos volátiles. Existen otros constitutivos químicos importantes como los aminoácidos (arginina), los alcaloides (valerianina), los flavanoides (linarina), entre muchos otros. Su acción medicinal depende de las diversas preparaciones, en general confeccionadas por la farmacopea alemana. En tisanas, a través de infusiones y maceraciones, donde se constató la presencia de ácido valeriánico; las tinturas con valeriana también son referidas en farmacopeas alemanas y suizas. Los mismo se diga de los extractos fluidos y extractos secos de la raíz de valeriana, todos ellos indicados en preparados terapéuticos contra agitación nerviosa, ansiedad suave, insomnio (dificultad de dormir), irritabilidad, etc. En general, para estos disturbios se toma una dosis única de la raíz de valeriana, a ser posible 1h antes de acostarse, o si necesario adelantar una dosis previa de tarde. No fueron identificados casos de dependencia ni síntomas de abstinencia después de la interrupción del tratamiento. Sin embargo, en algunos pacientes aparecieron síntomas de estimulación nerviosa asociados al uso prolongado de valeriana. De ahí las advertencias y cuidados que se deben tener en el uso de esta planta, sobre todo en niños y ancianos. Constan efectos secundarios cuando administrada en dosis altas, como agitación/excitación, cefalea, dispepsia, alteraciones en la vista y oídos, delirio, reacciones cutáneas, alucinaciones, torpor, convulsiones y hasta casos de muerte por parada cardiorrespiratoria. El uso continuo de valeriana puede originar el llamado valerianismo > una inestabilidad emocional característica.
    La valeriana, según comentarios sorprendentes, es considerada una planta ‘casi perfecta’; sólo se descarta su aroma que es un poco desagradable, pero en la Edad Media ya fue usado como perfume. En los herbolarios, la valeriana es la reina de las recomendaciones: es indicada para quien sufre de insomnio, ansiedad, estrés,  epilepsia, para quien dejó de fumar, etc. La valeriana es una de las pocas plantas medicinales que tienen sus efectos comprobados científicamente en numerosos estudios ej.: cerca de 40% de sus consumidores reaccionan bien a sus efectos sedativos, número equiparado a la mayoría de los somníferos químicos. Con una ventaja: tiene menos efectos secundarios que los demás medicamentos de síntesis que ocasionan fuerte dependencia orgánica.    
      La Valeriana officinalis es reconocida por la OMS por sus cualidades contra la ansiedad y el nerviosismo psíquico, aunque no posee la rapidez de efecto ocasionada  por los medicamentos de origen químico. En gatos causa euforia o excitación y, por eso, debe ser controlada porque los felinos pueden ‘enloquecer’. Los entendidos hablan de un remedio muy eficaz como somnífero y calmante que facilita el sueño: la mezcla de la valeriana con el lúpulo > planta herbácea de la familia Cannabáceas [de 2 a 5m de altura]; su aceite esencial de color amarillento es muy usado para dar aroma a la cerveza. Todos los preparados a base de la valeriana se hacen por infusión (tés), decocción (más fuerte que el té), cápsulas y comprimidos y por gotas (tinturas de la valeriana).
Un médico conocido hablaba de la valeriana resaltando sus propiedades como uno de los mayores fármacos conocidos para el equilibrio nervioso y en los trastornos del sueño. Apuntaba sus mejores efectos relacionados al histerismo y otras manifestaciones neurasténicas (insomnio, neurosis, calambres abdominales/cólicos, hiperexcitabilidad, etc), así como en alteraciones menopáusicas y como espasmódico en sentido lato. También el uso de la valeriana es recomendado en trastornos convulsivos, solo o asociado a otros anticonvulsivantes. No se olvide: la valeriana provoca efectos secundarios y, por eso, un consejo médico es indispensable.


Nenhum comentário:

Postar um comentário